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jueves, 10 de julio de 2014

¿Cómo determinan los organismos de certificación los días auditor en sitio?

Por J. Oscar Alvarez de la Cuadra López

Quizá uno de los eventos qué más se descuidan a la hora de haber iniciado el trámite de una organización para poder obtener su certificado a cualquiera de los más comunes sistemas de gestión (ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001, etc.), es un buen análisis de los factores para cotizar por parte del organismo certificador y en particular al establecer los días de auditoría requeridos, ya que el modo de cotizar es basado en el importe de los días auditor definidos para un proyecto de certificación en particular.

El primer paso del proceso para iniciar el trámite de una certificación por parte de una organización interesada, consiste en llenar una solicitud que el organismo procura a su cliente, donde se pretende obtener la mayor cantidad de información posible de la organización interesada.  Debemos aquí hacer un paréntesis para  aclarar a las organizaciones que descarten  la idea de “tramitar ISO 9001” por ejemplo, ya que eso no es posible. Muchas empresas sin un buen conocimiento del alcance de los sistemas de gestión, siempre creen que la obtención de un certificado es algo similar a tramitar un permiso o licencia en cualquier dependencia de gobierno, en particular cuando el agua les ha llegado a los aparejos y la necesidad de certificarse es reactiva y de pánico ante el inminente aviso de sus clientes de no colocarles pedidos o contratos hasta haberse certificado. Cuando hablamos del trámite es por que se supone ya un camino avanzado en la implementación de un sistema de gestión.

La solicitud debe detallar información fundamental para el organismo certificador como  el alcance, que es lo que cubre el sistema de gestión en términos de actividades, productos, procesos o sitios de la organización. Los demás datos de rutina son contacto principal, dirección, correo electrónico,  líneas de productos, etc., pero uno que es muy importante es la definición del número de personal.

Para quienes lo desconocen existe un documento emitido por la IAF (International Accreditation Forum), asociación mundial de organismos de acreditación, organismos de certificación y otras organizaciones dedicadas a actividades de evaluación de la conformidad en diversas áreas, incluyendo sistemas de gestión, productos, servicios y personal, denominado IAF Mandatory Document for Duration of QMS and EMS Audits, en su última emisión 2 ( también llamado IAF MD 5: 2013 y que es como nos referiremos a él de aquí en adelante), cuyo objeto es la aplicar consistentemente la cláusula 9.1.4.1 de la norma ISO/IEC 17021:2011, de aplicación directa a todos los organismos de certificación acreditados, los responsables de emitir certificados a cualquiera de las norma de sistemas de gestión, como ISO 9001 por ejemplo.

La base  entonces para cotizar de todos los organismos de certificación descansa en la duración de la auditoría o días auditor, referido en el documento IAF MD 5, bajo los parámetros de tamaño de la organización en términos de personal (o del no muy cómodo término “headcount” tan usado por las áreas de Recursos Humanos en muchas organizaciones) y complejidad de sus actividades. El tamaño se define por el personal y es importante que la organización contratante cuide mucho qué información declarará en este campo. El personal debe ser principalmente de nómina (incluso en la modalidad de subcontratación o contratación externa se pueden tomar en cuenta también, pero cuidar a los eventuales) y cuidar que sea el que está representado por el alcance de la certificación. Una práctica errónea es declarar el número total de empleados, de los cuales muchos de ellos están en áreas tradicionalmente que no impactan en Calidad, como áreas administrativas o jurídicas. También puede aprovecharse  aquellas funciones o actividades  donde una proporción considerable del personal realizan las mismas tareas o funciones, por ejemplo en líneas de producción o en funciones de transporte (ver apartado 2.3 del documento).

El estudio y conocimiento de la existencia del documento IAF MD 5 puede ser de gran ayuda a muchas empresas, para evitar malas prácticas que ya han sentado antecedentes en el mercado de las organizaciones usuarias de servicios de evaluación de la conformidad, donde por ejemplo ha habido casos que por prácticas deshonestas, se cotizan días de más, para obtener un mayor beneficio económico o por otro lado días de menos para asegurar una cuenta o cliente importante.  Incluso se da casos de empresas que ignoran que el buen desempeño de su sistema de gestión o la madurez del mismo podría ser condición suficiente y necesaria para reducir el número de días auditor o frecuencia de visitas de auditoría, bajo los lineamientos que define el IAF MD 5 en su apartado 8.1

La regla establecida en el Anexo A de la guía, que aplica a los sistemas de gestión de la calidad, también tiene aplicación para quienes han implementado o integrado sistemas de gestión ambiental, así como sitios único o los multisitios (empresas con sitio principal y otros sitios o sucursales).

Incluso las guías indicadas en el documento, pueden aprovecharse por organizaciones que inician sus procesos de implementación de sistemas de gestión para poder determinar el número correcto de días auditor para sus auditorías internas, práctica que por lo general y el desconocímiento en el tema queda muy alejada de la duración correcta de una auditoría y que la mayoría de las veces se realiza en muchos menos días de los que realmente se requieren. Tomemos también en consideración que en la determinación e los días estimados abarcando todo el sistema de gestión y no partes, para las organizaciones que realizan sus auditorías en forma fragmentada (por procesos y algunas otras por departamentos )

Este documento es público y puede descargarse directamente en el enlace indicado http://www.iaf.nu/upFiles/IAFMD52013QMSEMS_Audit_DurationPub.pdf. Una versión en  español basada en el documento  puede consultarse en https://www.enac.es/documents/7020/ff3c1799-035e-4741-bd65-2e603f7e7d61


domingo, 14 de abril de 2013

Como seleccionar a un organismo para certificar ISO 9001 y otros sistemas


Por Oscar Alvarez de la Cuadra 

(del libro "Nos urge certificarnos en ISO 9000). Editorial Panorama. 2011.

Una vez que se han superado todos los obstáculos, ha llegado el momento de que un tercero venga a dar constancia de que su sistema de gestión de la calidad realmente cumple con la norma de referencia. Tan importante es haber seguido el camino correcto para la implementación, como elegir a un organismo de certificación competente. Al igual que en el caso de los despachos consultores y de capacitación, existe una enorme cantidad de opciones para elegir en cuanto a  organismos de certificación y la regla de oro es no dejarse guiar por promesas de reducción de costos por parte del organismo, ni visualizarlos como evento único. La decisión que toma al elegir el organismo es tan importante ya que la relación que seguirá con este no es puntual sino a largo plazo. Piense cuando menos en un horizonte de tiempo de 3 años mínimo, que es la vigencia del certificador. No conviene tampoco, al igual que con su consultor, que escatime o la selección sea a la ligera porque va a ser una relación de mutuo beneficio o quizá le desmotive a seguir con el sistema y acabe por prescindir de su certificación.

Revisemos algunos criterios que debe usted considerar
  • Acreditación en las categorías definidas  en el código NACE y quiere decir que su organismo al menos debió haber realizado auditoras a empresas de su sector y avalado por el acreditador (EMA en México, la ANAB en E.U., la UKAS en el Reino Unido etc.). Por ejemplo si usted es una empresa de investigación de mercados, el organismo debió haber ya certificado empresas bajo esa categoría
  • Convenios de reconocimiento mutuo: hay organismos que le ofrecen precios irrisorios al compararlos con otras opciones, pero al final usted no podría percibir que algo falta: ¿y qué del reconocimiento de su certificado? Hay esquemas de reconocimiento en varios países como la red IQNet, en la cual si usted elige a un organismo en esta red, su certificado es automáticamente válido en varios países. 
  • Años de experiencia: cuide mucho este aspecto y los clientes en su sector.
  • Muchos organismos de certificación suelen subcontratar a sus auditores (generalmente consultores independientes o que trabajan para empresas consultoras). Pregunte antes si el auditor que le van enviar es subcontratado, porque usualmente al acabar una auditoría si hay dudas, no hay poder divino que logre volver a localizar al auditor si es externo, al menos en un tiempo razonable.
  •  Al hacer el presupuesto pida que incluyan el costo por las vigilancias.
  • Forma de cotizar: este es el caso como cuando usted adquiere una impresora de inyección de tinta. El hardware es muy económico pero la verdadera estafa ya ocurre al adquirir  los consumibles. Cuando usted pida una cotización, usualmente los organismos le incluirán los siguientes rubros:

§  Etapa 1 o auditoría de escritorio
§  Preauditoría (auditoría de diagnóstico que no forma parte del proceso formal de certificación)
§  Etapa 2 o auditoría de certificación

Existen organismos con auditores muy competentes aunque con severas incongruencias en cuanto a su papel como fomentadores de la calidad. Venden calidad pero no la tienen ellos mismos. El caso más crítico es en cuanto al trámite y a aspectos administrativos como la informalidad en la programación de la auditoría, el seguimiento a una cotización, la impuntualidad de los auditores, la disparidad de criterios etc.

Otra realidad, a propósito de este último punto, es la enorme disparidad que existe entre los criterios de auditoría entre un auditor y otro y entre organismos. A pesar de que el ISO/TC 176 ya ha producido varias guías interpretativas, se encuentran los mismos errores y muy a  pesar de que tuvieron varios años para ganar experiencia en la versión 2000, aún no se ponen de acuerdo.

Aquí va una experiencia personal. Con respecto a las revisiones por la Dirección al sistema, no existe un período prescrito para hacerlas. Es a criterio de la empresa. Pero en un caso que sugerí a un cliente que las hiciera cada 6 meses (lo más recomendable para una empresa que comienza). Un auditor de un organismo X me lo cuestionó. En sus palabras: “es muy largo el período entre un revisión y otra. ¿No han analizado la conveniencia de hacerlas más seguido por el riesgo que conlleva?” Otro auditor sobre el mismo aspecto por parte de un organismo Y, al revisar que las revisiones eran trimestrales dijo: “oigan, ¿que a poco tienen suficientes datos en ese tiempo como para hacer la revisión. ¿No conviene espaciar más las revisiones?”.

Es muy recomendable tener mucho cuidado en la selección de un organismo certificador y en este caso, me permito hacer la misma recomendación que hago a mis clientes potenciales cuando requieren de mis servicios como consultor: Lo barato puede salir muy caro. Se trata de un servicio profesional y no podemos darle el mismo tratamiento de producto tangible y de seleccionar al oferente más bajo, como se hace rutinariamente en las compras de Gobierno. Haga una buena selección basada en la experiencia de su organismo seleccionado, su acreditación en el sector de su organización y de serle posible pida referencias a otras organizaciones ya certificadas. Una empresa se casa cuando menos 3 años con el organismo y la satisfacción del cliente se verá cristalizada en el momento de que esa misma organización opte por recertificarse con el mismo organismo.

He tenido casos de clientes que habían optado por ciertos organismos de certificación y al transcurrir los 3 años, comprobaron que el organismo no les aportó  el valor que esperaban. Si las auditorías de su organismo llegan a estancarse, si no encuentra valor en las conclusiones o hallazgos que encuentran sus auditores, si se enfocan en trivialidades, no dude en cambiar de organismo. Ante todo los certificadores son proveedores y nuestras organizaciones somos clientes y tenemos todo el derecho de exigirles a estos organismos. Un buen organismo puede impulsar al florecimiento y madurez de un sistema de gestión de la calidad. Un organismo cuya estrategia e interés sea puramente comercial y realice las auditorias en forma mecánica y predecible, puede destruir un sistema y aniquilar el compromiso y convencimiento del personal al mismo.

Y una última que no muchos organismos le pueden llegar a informar, si no está contento con su organismo puede transferir su certificación a otro. Esto es especialmente útil si su organismo está dentro de alguna red internacional de organismo como IQNet por ejemplo.

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Sabía que el Secretariado Central de la ISO en Ginebra está certificado en ISO 9001 e ISO 14001?


Traducción de: Oscar Alvarez de la Cuadra
El Secretariado General de la ISO, en Ginebra Suiza, el cual coordina la red de institutos nacionales de normas en aproximadamente 160 países, se ha recertificado por cuarta vez a ISO 9001 (gestión de la calidad) y logró la certificación por vez primera a ISO 14001 (gestión ambiental)
Los certificados les fueron presentados el 14 de abril del 2011 al Secretario General de ISO, Rob Steele, quien comentó: “La certificación no es requisito de  ISO 9001 o ISO 14001 pero con más de un millón de organizaciones certificadas  a nivel mundial a una o ambas normas, el Secretariado General de la ISO está honrado en demostrar que podría tomar su propia medicina. Estoy muy orgulloso por la forma en que nuestros 160 empleados respondieron al reto.”

“Al mismo tiempo, lo importante no es contar con un certificado en la pared, sino nuestro compromiso con la mejora continua al servir mejor a nuestros clientes y partes interesadas."
El Secretariado General de la ISO es la parte central de un sistema que abarca 159 institutos nacionales de normalización y casi 3,300 cuerpos técnicos, responsables de un portafolio de más de 18,600 normas internacionales para negocios, gobierno y sociedad.
Sus actividades incluyen la coordinación del sistema de desarrollo de normas, la edición final y publicación de las normas ISO, su distribución y promoción, junto con otros servicios como capacitación para los miembros nacionales de ISO. Ambas certificaciones cubren en su alcance la actividad principal del Secretariado General, que incluye la publicación y otros servicios,
El Secretariado General logró por primera vez su certificación a ISO 9002 en Mayo de 1996, desde su transición a ISO 9001. Entre los impactos ambientales que se redujeron por la implementación de ISO 14001 es el consumo de papel y energía. Un ambicioso objetivo es reducir la huella de carbon al 4% durante el periodo 2009-2014.

domingo, 14 de octubre de 2012

¿Habrá alguna App para implementar ISO 9001 y otras disciplinas de gestión?


Por Oscar Alvarez de la Cuadra 

La tradicional “class reunion” que celebramos cada año con mis excompañeros de  carrera, arrancó entre la nostalgia que evocaban nuestros años ya tan lejanos de vivir sin otra preocupacion que pasar las materias y pasarla lo mejor posible. No faltó también, entre lo espinoso del tema de los matrimonios y divorcios recientes,  contarnos sobre nuestra trayectoria profesional. Yo, el único emprendedor del grupo, fundé con otros socios hace unos 5 años una empresa, que en últimas fechas se ha beneficiado con un crecimiento que se prevee sea explosivo y que no esperábamos ni en nuestros escenarios más optimistas. De las cinco personas con los que empezamos; somos tres socios, más el Gerente de operaciones y el de Comercialización, ahora ya vamos por casi ochenta. Abrimos sucursales en la zona oriente y sur de la ciudad de México y ya pronto se abrirán las nuevas en Guadalajara y Monterrey. La casita que rentamos por Lomas Verdes[1], donde montamos la oficina, nos quedó chica y ahora la cambiaremos por una oficina corporativa a la que ya le echamos el ojo en Interlomas[2].

Con la atención de mis colegas fija en mi plática y sin dejar de entrever una que otra mirada envidiosa, les comentaba que mis dos socios no podrían estar más contentos. Le apostamos a un buen negocio y sin importar los tiempos, estamos creciendo en forma constante.  La lluvia de curricula le llegan a nuestra nueva y atractiva Gerente de Recursos Humanos, sin que se dé abasto. Ni pensábamos que ibamos a necesitar una. Contratamos ya al de “calidad”, un chavo que estudia el 6o. semestre de ingeniería industrial, a quien le encargamos ya comenzar a hacer los diagramas de flujo de los procesos como parte de su servicio social. Buena idea de uno de los socios.

El único tropiezo que tuvimos actualmente, pero que  resolvimos genialmente fue cuando un importante cliente nuestro nos condicionó ampliar uno de los contratos si no implementabamos “el ISO 9001” (sic).  uno de los socios de inmediato reaccionó y nos aseguró que había conseguido la manera de hacerlo al menor costo y esfuerzo posible. Un empresario no puede distraerse en lo que no es importante para el negocio y he leído que eso del “ISO” quita mucho tiempo y burocratiza la operación”. Entre las muchas “apps” que han salido últimamente al mercado, se encontró con una muy buena y aunque no garantizaba su confiabilidad por que aún no estaba a la venta en la tienda de iTunes, era una aplicación a buen precio, efectiva, entre las miles que se venden para negocios y administración.

Entusiasmado nos comentó que la aplicación “Management ¿Responsibility?” tenía varios módulos: six sigma, balanced scorecard, manufactura esbelta, sistemas de gestión  (ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001, ISO/IEC 27001), integración de los sistemas deseados, responsabilidad social, etc., y claro,  cuenta con capacitación interactiva, elaboración de manuales y procedimientos, formatos y podia usarse como acordeón en las auditorías. Hasta incluía un modulo completo para la Alta Dirección y cómo evidenciar el tan solicitado compromiso. Entre otras utilerías tenía PPAP, APQP, AMEFs, Control estadístico, etc.

La empresa se salvó. Ya no tuvimos que desembolsar recursos que podrían ser mejor aplicados en equipar las otras sucursales y en el viaje a la Feria de Distribuidores en Calgary para el año entrante, en vez de desperdiciarlos en consultores o en quitarle el tiempo al responsable de calidad. Ya contamos con la “app” y la corrimos de inmediato. Ahora ya sabemos que con cualquiera de los sistemas antes mencionados quedaremos listos para certificarnos. La falacia de que un sistema no  puede implementarse en forma instántanea, quedó totalmente demostrada. Se acabó el problema. Ya no sufriremos cuando nos lleguen  las otras licitaciones.

Incluso podría ya haber salido mejor un Distintivo para la empresa que sustituyera al “ISO” y que fuera más fácil de implementar.  Mi amigo Luis tiene un hotel en Tepoz y nunca necesitó nada del “ISO”. Logró bajar recursos del Gobierno de Morelos y le pagaron un Distintivo “M”, que es el “ISO” para los hoteles (sic) y en tres meses ya estaba certificado. Oí que ya hay uno para agencias de publicidad como la nuestra

Ahora sólo nos queda esperar a que no salga con actualizaciones costosas de la aplicación y usar la licencia única para implementar los sistemas en las otras empresas del grupo, algoq ue ansiamos ya comenzar.

Y lo mejor es que al ser “app” no muy conocida, quién quita y la empezamos a vender para abrir una nueva línea de negocio, De verdad que el talento para los negocios, se nos da en forma tan natural, como respirar o mandar un Tweet a un contacto. La tecnología nuevamente prueba que se puede simplificar toda una actividad, cuando…

- ¡Gerardo, ya despierta! No olvides que hay junta en la escuela cuando regreses de la oficina.

Quedé impávido por unos instantes entre las sábanas que se hacen remolinos en mis piernas. Me incorporo y agacho para desconectar mi reluciente iPhone y la iPad. Antes de cavilar más sobre el asunto de los consultores por la licitación, que ya tenemos  encima y en la que nos pidieron ya estar certificados, me pongo a buscar como loco si de casualidad mi sueño fue premonitorio. Quizá ya existe la “app” de los sueños del moderno Director empresarial.

La historia anterior, bien podría formar parte de un libro de cuentos y ensayos sobre ISO 9001 y se aproxima en forma muy fidedigna a la mentalidad de la Alta Dirección de muchas organizaciones.

Exponemos en esta historia dos fenómenos muy claros: uno es el de la falta total de compromiso a las iniciativas mencionadas, aún y cuando de ellas dependa la subsistencia de una organización y la otra es el cúmulo de información que se ha generado especialmente en los últimos 25 años desde que nació la controvertida ISO 9001.

En México ha sido tal la indiferencia y procrastinación  de muchas empresas a iniciativas como ISO 9001, que en el universo de la normalización voluntaria se ha buscado sabores más fáciles de digerir para muchas de ellas. Ya existen en el catálogo de servicios de muchos organismos certificadores opciones de certificación que sustituyan en algunos casos a ISO 9001.  Por ejemplo a las agencias aduanales bien les convendría implementar ISO 9001 para la mejora de su operación y cumplimiento con el marco legal que les aplica, pero suena mejor venderles la NMX-R-026-SCFI-2009. Esta  norma mexicana fue desarrollada con representación de diversos sectores de la sociedad, como son organizaciones empresariales, agrupaciones profesionales, centros de enseñanza superior , representantes de consumidores y dependencias y entidades de la administración pública federal para su aplicación en agencias aduanales legalmente constituidas.
A muchas agencias de publicidad, les resultaría engorroso exigirles también ISO 9001. Por qué no mejor sugerir una norma que establezca los sistemas, procedimientos de operación y procesos de calidad mínimos que deben cumplir las agencias de publicidad. Así nació la NMX-R-051-SCFI-2006, también ahora certificable.
A los restaurantes se les ha exhortado a un buen manejo de sus alimentos y prevenir las enfermedades transmitidas por alimentos. Resulta impensable que a dicho sector se le exigiera ISO 9001, por que la norma explora los temas que impactan a la calidad de sus servicios, más no tanto la inocuidad. Tampoco resultaría práctico exigirle ISO 22000 o que al menos contaran con planes HACCP[3] en su operación, pero es más fácil venderles esquemas como el Distintivo “H”. A los hoteles, a los cuales  podría exigírseles algo parecido,  es preferible un Distintivo llamado “M” y con ello concluímos con algunos ejemplos reales de iniciativas más fáciles de digerir, menos “costosas” y desprestigiadas que la propia certificación ISO 9001. Es la apuesta actual en muchos organismos que están optando por diversificar ante la inevitable caída de su padrón de empresas certificadas, a causa de la desilusión que el sistema ha producido en organizaciones víctima de Altas Direcciones nada convencidas y reactivas.

Por otra parte era impensable que hace una década se volviera una realidad la revolución de las “apps”, aquellos programas de software que han transformado nuestros celulares, computadoras y dispositivos móviles en verdaderos centros de entretenimiento e información al alcance de nuestras manos y que han hagan nuestras vidas aparentemente más sencillas.
No es posible determinar el número de apps que hay al momento en que escribo este artículo, porque al estar usted leyéndolo es seguro que ya hayan miles más en el Mercado. Las hay para cada ocasión, desde las que son verderamente útiles, hasta las más bizarras (hay una que supuestamente transforma lo que usted dice en una canción o una que  mide que tan feo está usted).
Si usted tiene una muy buena idea, el ingenio y no necesariamente trabaja en el Silicon Valley, podría hacer mucho dinero con una “app” exitosa que el mercado esperara con ansia. Qué mejor que una “app” que facilitara implementar, mantener y mejorar cualquiera de los diferentes sistemas de gestión y herramientas que escuchamos en los seminarios y congresos a los que asisten como en peregrinación miles de ejecutivos y empleados en busca de respuestas.

Usted nómbrelas. Imagine cuántas descargas recibiría en la tienda iTunes la “app” para implementar ISO 9001 en menos de quince días y a un precio de $3.99 USD para las empresas no certificadas que estuvieran, como los condenados a muerte a un paso del patíbulo, al borde del precipicio de dejar de ser proveedores de tal o cual Dependencia del Gobierno Federal. ¿Qué tal al Director que le gustó el Distintivo ESR de CEMEFI y le pidiera al Representante de Responsabilidad Social descargar la app “Distintivo ESR al instante”? ¿O al proveedor de la industria alimentaria con la “app” FSSC 22000? ¿O la de Six Sigma? ¿Lean Manufacturing? ¿La de la Certificación PMI instant´﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽antrtificacinte"jar la app "ntivo ESR de CEMEFI, que le pudiera al Representante de Resposnabilidad Social a calidad dánea? Así como hace 20 años muchos programas de software aparentemente hicieron la vida más fácil con sus suites y sus parches de actualizaciones, las “apps” podrían crear un mundo de diferencia para el Director no comprometido y el desarrollador que tuviera esa idea genial.

Aunado al imparable número de nacimientos de nuevas apps, la  existencia de miles de blogs  en Google, grupos en Linkedin, ensayos, presentaciones en Powerpoint que alguna vez fueron parte de una presentación en algún Congreso,  tesis doctorales y artículos  con los temas relacionados a la gestión, han provocado que muchos Directores y ejecutivos busquen incesamente respuestas a los dilemas que se les presentan en sus organizaciones, en una vana búsqueda de respuestas ante su problemática individual. Este enfoque a obtener información estándar, da como resultado un total bloqueo de la creatividad y muchas empresas se encierran en el paradigma único de lo que pueden ofrecer un libro de texto sobre estas materias, un curso abierto, un consultor con una solución prefabricada, metida con calzador en la inocente empresa, las sugerencias inocentes de los auditores de organismos certificadores o ¡una app!

Y con las redes sociales, el fenómeno se ha amplificado. En la era de la infoxicación (no es error de dedo, este término que sustituye al de sobrecarga informativa acuñado por Alvin Toffler en 1970 en su famoso libro “El Shock del Futuro” es real), el producto de gogglear algo sobre gestión o los famosos sistemas de gestión y disciplinas asociadas es el despliegue de un cúmulo de información, que en la mayoría de los casos no es totalmente confiable dado que mucha de ésta es  escrita por gente no profesional y tiene caducidad ya que el mundo de la normalización evoluciona continuamente.

¿Qué le espera entonces a Gerardo, el director de esa empresa que está creciendo y que no tendrá su éxito garantizado para siempre? No tendrá de otra más que hacer lo que más de un millón de empresas ha hecho en todo el mundo: emprender el tortuoso camino y hacerlo por las buenas.



[1] Zona residencial al norte de la Ciudad de México en la zona conurbada.
[2] Zona residencial y de corporativos en el municipio mexiquense de Huixquilucan, que ha sufrido un crecimiento explosivo en los últimos años.
[3] HACCP son las siglas en inglés del  "Análisis de Riesgos y de Puntos Críticos de Control"