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jueves, 10 de julio de 2014

¿Cómo determinan los organismos de certificación los días auditor en sitio?

Por J. Oscar Alvarez de la Cuadra López

Quizá uno de los eventos qué más se descuidan a la hora de haber iniciado el trámite de una organización para poder obtener su certificado a cualquiera de los más comunes sistemas de gestión (ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001, etc.), es un buen análisis de los factores para cotizar por parte del organismo certificador y en particular al establecer los días de auditoría requeridos, ya que el modo de cotizar es basado en el importe de los días auditor definidos para un proyecto de certificación en particular.

El primer paso del proceso para iniciar el trámite de una certificación por parte de una organización interesada, consiste en llenar una solicitud que el organismo procura a su cliente, donde se pretende obtener la mayor cantidad de información posible de la organización interesada.  Debemos aquí hacer un paréntesis para  aclarar a las organizaciones que descarten  la idea de “tramitar ISO 9001” por ejemplo, ya que eso no es posible. Muchas empresas sin un buen conocimiento del alcance de los sistemas de gestión, siempre creen que la obtención de un certificado es algo similar a tramitar un permiso o licencia en cualquier dependencia de gobierno, en particular cuando el agua les ha llegado a los aparejos y la necesidad de certificarse es reactiva y de pánico ante el inminente aviso de sus clientes de no colocarles pedidos o contratos hasta haberse certificado. Cuando hablamos del trámite es por que se supone ya un camino avanzado en la implementación de un sistema de gestión.

La solicitud debe detallar información fundamental para el organismo certificador como  el alcance, que es lo que cubre el sistema de gestión en términos de actividades, productos, procesos o sitios de la organización. Los demás datos de rutina son contacto principal, dirección, correo electrónico,  líneas de productos, etc., pero uno que es muy importante es la definición del número de personal.

Para quienes lo desconocen existe un documento emitido por la IAF (International Accreditation Forum), asociación mundial de organismos de acreditación, organismos de certificación y otras organizaciones dedicadas a actividades de evaluación de la conformidad en diversas áreas, incluyendo sistemas de gestión, productos, servicios y personal, denominado IAF Mandatory Document for Duration of QMS and EMS Audits, en su última emisión 2 ( también llamado IAF MD 5: 2013 y que es como nos referiremos a él de aquí en adelante), cuyo objeto es la aplicar consistentemente la cláusula 9.1.4.1 de la norma ISO/IEC 17021:2011, de aplicación directa a todos los organismos de certificación acreditados, los responsables de emitir certificados a cualquiera de las norma de sistemas de gestión, como ISO 9001 por ejemplo.

La base  entonces para cotizar de todos los organismos de certificación descansa en la duración de la auditoría o días auditor, referido en el documento IAF MD 5, bajo los parámetros de tamaño de la organización en términos de personal (o del no muy cómodo término “headcount” tan usado por las áreas de Recursos Humanos en muchas organizaciones) y complejidad de sus actividades. El tamaño se define por el personal y es importante que la organización contratante cuide mucho qué información declarará en este campo. El personal debe ser principalmente de nómina (incluso en la modalidad de subcontratación o contratación externa se pueden tomar en cuenta también, pero cuidar a los eventuales) y cuidar que sea el que está representado por el alcance de la certificación. Una práctica errónea es declarar el número total de empleados, de los cuales muchos de ellos están en áreas tradicionalmente que no impactan en Calidad, como áreas administrativas o jurídicas. También puede aprovecharse  aquellas funciones o actividades  donde una proporción considerable del personal realizan las mismas tareas o funciones, por ejemplo en líneas de producción o en funciones de transporte (ver apartado 2.3 del documento).

El estudio y conocimiento de la existencia del documento IAF MD 5 puede ser de gran ayuda a muchas empresas, para evitar malas prácticas que ya han sentado antecedentes en el mercado de las organizaciones usuarias de servicios de evaluación de la conformidad, donde por ejemplo ha habido casos que por prácticas deshonestas, se cotizan días de más, para obtener un mayor beneficio económico o por otro lado días de menos para asegurar una cuenta o cliente importante.  Incluso se da casos de empresas que ignoran que el buen desempeño de su sistema de gestión o la madurez del mismo podría ser condición suficiente y necesaria para reducir el número de días auditor o frecuencia de visitas de auditoría, bajo los lineamientos que define el IAF MD 5 en su apartado 8.1

La regla establecida en el Anexo A de la guía, que aplica a los sistemas de gestión de la calidad, también tiene aplicación para quienes han implementado o integrado sistemas de gestión ambiental, así como sitios único o los multisitios (empresas con sitio principal y otros sitios o sucursales).

Incluso las guías indicadas en el documento, pueden aprovecharse por organizaciones que inician sus procesos de implementación de sistemas de gestión para poder determinar el número correcto de días auditor para sus auditorías internas, práctica que por lo general y el desconocímiento en el tema queda muy alejada de la duración correcta de una auditoría y que la mayoría de las veces se realiza en muchos menos días de los que realmente se requieren. Tomemos también en consideración que en la determinación e los días estimados abarcando todo el sistema de gestión y no partes, para las organizaciones que realizan sus auditorías en forma fragmentada (por procesos y algunas otras por departamentos )

Este documento es público y puede descargarse directamente en el enlace indicado http://www.iaf.nu/upFiles/IAFMD52013QMSEMS_Audit_DurationPub.pdf. Una versión en  español basada en el documento  puede consultarse en https://www.enac.es/documents/7020/ff3c1799-035e-4741-bd65-2e603f7e7d61


lunes, 7 de octubre de 2013

Organismos de certificación - ¿Hasta que la muerte nos separe o divorcio express?


Por Oscar Alvarez de la Cuadra López (autor del libro "Nos urge certificarnos en ISO 9000")

En la actualidad, el negocio de la certificación ISO 9001 ha llegado a un punto en el que se ha mantenido estable ante la realidad de la tendencia a la baja del número de certificados ISO 9001 expedidos a nivel internacional.

La amenaza es tan real y clara, que los organismos lanzan su apuesta a revivir la moda, como ocurre cada vez que hay cambios en la norma, como con la tan esperada nueva versión de la norma ISO 9001:2015, pendiente de publicación para el próximo mes de noviembre de 2015. Esto promete nuevas oportunidades de negocio  a los organismos con actualizaciones de certificados, cursos de actualización entre otros, ante la baja de demanda por el desencanto gradual que hoy día están teniendo muchas de las empresas con la tan comentada norma por un problema multifactorial, del cual nos abocamos a revisar uno de los de mayor impacto. Si nos dispusiéramos a hacer un análisis causa raíz de este fenómeno, con todo el rigor científico, podríamos inferir que una de las causas principales del desencanto ha sido la actitud un tanto proteccionista y en casos muy extremos  lisonjera  de algunos organismos certificadores que operan en nuestro país y a nivel internacional. 

Muchas empresas se quejan de que tras la certificación o ya pasados algunos ciclos de recertificación, sus organismos sólo pasan la factura semestralmente y los hallazgos que documentan sus auditores en sus informes aportan muy poco valor, si es que los documentan porque hay veces que las auditorías son tan complacientes, que no dejan más que numerosas oportunidades de mejora de muy poco impacto a los objetivos de calidad de una organización. Muchas empresas ya con un nivel avanzado de cultura de calidad, al contrario de las que no lo tienen y que ruegan por que se mantenga el área de comfort, desean que sus organismos verdaderamente les identifiquen áreas de oportunidad y riesgos latentes, en otras palabras no conformidades, ejercicio que lamentablemente queda conminado al contexto de las auditorías internas en muchos casos.

Otra causa igualmente presente es el servicio deficiente prestado por algunas de estas organizaciones. Los organismos  certificadores, que en sí deberían de ser congruentes con lo que venden, adolecen de  fallas de calidad en  el proceso mismo de prestación de sus servicios. El área donde urgen mejoras por lo general no recae en lo técnico, sino en lo administrativo o áreas de back office.

Entonces qué queda al haber invertido en implementar, mantener y mejorar  un sistema de gestión (ISO 9001, 14001, OHSAS u otro), pues nada más que si el organismo no funciona, como pudiera hacerse con cualquier proveedor en la misma situación, activar la cláusula 7.4.1 (proceso de compras) y 8.5.2 (acción correctiva) de nuestra norma ISO 9001 y proceder a tomar la medicina con un cambio de proveedor. Es posible incluso, en casos de extremo descontento, transferir el certificado a otro organismo (previa selección cuidadosa), si la empresa lo considera y a veces es una solución que muchos organismos prefieren no dar a conocer a sus clientes. En casos en que el organismo bajo escrutinio pertenezca a redes como IQNet (http://www.iqnet-certification.com) y el organismo sustituto también forme parte de la misma, el proceso es mucho más ágil y conveniente. Es justo como cliente exigir a su proveedor. Las empresas pueden llegar a encumbrar a sus organismos certificadores, deificarlos gracias al poder divino que le confieren a sus auditores y olvidar su esencia terrenal para soslayar estas ocurrencias. 

Como ocurre con la otra parte de la trinidad del éxito-fracaso ISO 9001, que es con la elección de un consultor (la otra parte es la propia organización), la selección de su organismo certificador tiene que ser tan estratégica y  bien cuidada, como podría ser la de un potencial cónyuge, por que la boda dura al menos 3 años de la vigencia del certificado y de no cubrir las expectativas de una organización, puede acabar en un amargo y a veces costoso divorcio.

http://www.crasa.com.mx