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martes, 6 de marzo de 2012

EL ALTO PRECIO DE PAGAR UN BAJO PRECIO EN SERVICIOS PROFESIONALES


Por Oscar Alvarez de la Cuadra

Hace unos días me contactó un cliente potencial en franca desesperación. La historia ya la había oído varias veces, pero esta veces se repetía más vívida que en ocasiones anteriores. Una empresa que cuenta con una operación muy controlada, con clientes satisfechos, emprende la tarea de certificar su sistema de gestión de la calidad a ISO 9001, ahora por que el Gobierno se lo pide para una importante licitación. Contratan a un despacho y lanzan la implementación el año pasado.

Las señales de alarma se comienzan a encender cuando el consultor decide por su cuenta hacer todo. El consultor paternalista que o bien sobreprotege a la empresa y le priva de enseñarle a pescar o la otra posibilidad más cercana: el consultor desea volverse imprescindible y que la empresa se vuelva dependiente a sus servicios.  El manual de la calidad, una copia de la norma ISO 9001:2008, el inexistente enfoque a procesos del sistema, una auditoria realizada por él mismo pero tan sólo para saber cómo iba la implementación y no contra los requisitos de la norma, una revision a la dirección superficial, etc.

Llega el organismo certificador y por la prisa de tener el certificado, decide la empresa empalmar etapa 1, que consiste en revisar la adecuación del sistema a nivel documental y la etapa 2 que es la auditoria de implementación. La conclusión es que el sistema estaba muy  alejado de la operación. Era al caso de una operación controlada, eficaz y un sistema que actuaba como lastre, en vez de apoyar a esa buena operación.

El consultor y su despacho fueron separados de la empresa, sin penalización alguna ante su  pésimo resultado y dejando impune una actuación mediocre y fraudulenta y a una empresa desesperada. Y ahora en vez de medicina preventiva, me tocaba hacer, si es que el cliente no desechaba mi propuesta por cara, la transformación de un Frankestein que había dejado un consultor sin escrúpulos. El cliente está desesperado por contestar una no conformidad seria y tendrá que pagar una auditoria de seguimiento en dos meses, el escenario de pesadilla para cualquier empresa que ya erogó recursos en la consultoría en calidad.

En México es un hecho que la cultura de consultoría es muy pobre. Muchos confunden mi profesión con la de un constructor y se quedan perplejos cuándo trato  de explicar el concepto en frases simples. Y esa falta de cultura hace que muchas empresas, perciban nuestro servicio como prescindible o confundirlo con un bien tangible, como ropa o zapatos en un bazar que puedan estar sujeto a regateo feroz y  a una crítica  muy ácida, si entre las 3 propuestas que solicitan para la selección de un oferente de consultoría, resulta que la mía es más cara que las otras dos, cuando los otros dos son oferentes sin mayor credencial que su autodeclaración de ser consultores. Se ofrece un servicio más económico porque no se cuenta con infraestructura, se es independiente y no se ostenta ninguna certificación. Muchos colegas así lo justifican y el resultado sale a la vista.

La lección ante esta moraleja: cuando se trate de un servicio profesional es correcto tomar el precio como un criterio de selección, más no el único. Se debe evaluar curriculum, experiencia, referencias de clientes satisfechos, certificaciones (CONOCER, ISO 9001 si es empresa etc.). Qué lamentable que la medicina que vendemos, muchos colegas no la tomen o no prediquen con el ejemplo, sólo por el hecho de que casi ningún cliente lo pide y se siga esa práctica de malbaratar años de formación, de mantenerse actualizado, de mantener certificaciones y de contar con resultados probados. Si tan solo comparáramos a la empresa que solicita la consultoría con un enfermo que busca a un buen médico que cure su enfermedad, ¿elegiría al médico más económico?



domingo, 4 de septiembre de 2011

Cómo puede sacar provecho de su sistema de gestión de la calidad ISO 9001

por José Oscar Alvarez de la Cuadra López. Gerente de Proyectos de Grupo CRASA

(*) Caracteres chinos de la palabra KAIZEN o mejora en japonés.

Muchas empresas han adoptado definitivamente lo que se llama el enfoque táctico al buscar implementar ISO 9001:2000. Esto implica que el fin es sólo obtener el certificado y para ello la organización se vale de todos los medios posibles, como delegar toda la tarea al consultor y sólo al responsable de calidad. Como resultado la Dirección ni otros niveles de la organización se involucran, se crea documentación excesiva y sin que agregue valor. Al final el sistema de gestión de la calidad resultante pasa la auditoría de certificación, la Alta Dirección logra el objetivo de ostentar pomposamente la placa del certificado en la recepción, pero es como sacar de la agencia un costoso y flamante automóvil sin motor. La empresa logra la certificación con muy poco esfuerzo de su parte y a los 3 años la ilusión desaparece y junto con esta el sistema de gestión de la calidad y el retorno sobre la inversión. Y la queja de los Directores es la misma: nunca le encontré provecho a tener tantas carpetas y registros por todos lados, fue tirar el dinero, etc. La percepción real de la utilidad del sistema se pierde entre tanta burocracia y se acaba trabajando para ISO 9001, hasta que la organización decide no volverse a recertificar.

Desafortunadamente este es el enfoque que muchos despachos consultores y empresas han adoptado en estos últimos años y es porque es el camino más rentable para los consultores y más rápido  para conseguir algo que muchos Directores simplemente ven como un trámite más o un engorroso requisito de clientes o del Sector Oficial para poder seguir en el mercado. Los sistemas que se han implantado podrían reconocerse como sistemas de gestión de la no calidad.

Nuestra empresa Grupo CRASA, conciente de lo que han pasado muchas organizaciones, ha adoptado un enfoque que es implementar ISO 9000 con sabor japonés. Y este enfoque es adoptar los principios básicos de la mejora continua que en el Japón se le conoce como KAIZEN y que ha tenido origen en las enseñanzas de Deming, Ishikawa, Karatsu, entre otros y que ha sido difundida en todo el mundo gracias a la literatura de Masaaki Imai.

Como ex participante de la Japan Internacional Cooperation Agency en mi estancia de 8 meses, tuve la oportunidad de atestiguar y vivir la calidad a la japonesa, tanto en visitas a plantas como Toyota, Nissan, Toto, Yasukawa como a organizaciones tan importantes como la Japan Union of Scientists and Engineers (JUSE) donde  en la década de los 50, W. Edwards Deming y Joseph Juran, enseñaron al Japón por vez primera los conceptos de gestión de la calidad. Las herramientas son muy sencillas, pero lo más difícil es la disciplina para hacer de esto un esfuerzo continuo y no intermitente. La congruencia es vital. Cómo puedo hablar de ser una organización o persona de calidad si incumplo con compromisos, llego tarde, presento mi trabajo lleno de errores (como las láminas de Powerpoint en muchos cursos de calidad que ofrecen organismos de certificación o instituciones serias), o vivo persistentemente en la cultura del desorden y del desperdicio.

Grupo CRASA ofrece en sus paquetes de consultoría, las herramientas para que su sistema no se quede en el papel, ayude a que despegue y obtenga los mejores beneficios. Contamos también con nuestro curso de Mejora Continua para empresas certificadas o en proceso de implementación, que incluye todas las herramientas que se usan en las grandes empresas que visite en Japón y cuyos resultados son incuestionables.




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