domingo, 4 de septiembre de 2011

Responsabilidad social empresarial en la primera década del siglo XXI. ¿No aprendimos las lecciones del fenómeno ISO 9001?



Por Oscar Alvarez de la Cuadra

El tema de la Responsabilidad Social Empresarial está cobrando un interés notable en México, el cual podría comparar con lo que ocurrió con ISO 9001 en la segunda mitad de la década de los noventa del siglo pasado. Por ejemplo en la última ceremonia de entrega del Distintivo de Empresa Socialmente Responsable 2011 de la CEMEFI (Centro Mexicano para la Filantropía) en marzo pasado, 572 empresas fueron distinguidas con el codiciado reconocimiento. Un número nada desdeñable comparado con las diez que lo lograron en el 2000 en la primera edición de este reconocimiento. Artículos sobre el tema ya los hay de sobra en internet y en publicaciones serias y reconocidas. Los Congresos sobre el tema presentan un lleno total ante la curiosidad.  Los Directores hablan de ella en sus reuniones de planeación. El entorno académico no se quedó atrás y prestigiadas universidades privadas como la Anáhuac o el Tecnológico de Monterrey han lanzado sus maestrías y diplomados en responsabilidad social. La UNAM habla de la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) en el contexto del cambio de la educación superior. Se habla de formar profesionistas con enfoque a la sustentabilidad, cuando antes lo que nos inculcaban era  posicionarnos como exitosos ejecutivos en las grandes corporaciones (en mis tiempos jamás se hablaba de ser emprendedor). Lo in ahora es la sustentabilidad. Ya vemos que de la noche a la mañana, todo se ha vuelto orgánico y verde. Ya nos miran feo en los supermercados si seguimos pidiendo que nos empaquen las compras en bolsas de plástico y no en las bolsas reutilizables. Ya hay muchos que usan la bicicleta para trasladarse al trabajo (los que lo logran sin ser arrollados). El trabajo en casa y los conference calls o videoconferencias en vez de trasladarse en avión, se han vuelto rutinarios. El paradigma ha cambiado totalmente. La publicidad y los mensajes que nos llegan, es de ser amigables con el planeta. Visiones apocalípticas vistas en documentales como 6 Grados o Una Verdad Incómoda muestran la realidad de lo que será este planeta en algunos años si no hacemos algo hoy. 

Ahora las empresas se están yendo por el camino de ser reconocidas como socialmente responsables. Y el grupo es  una élite comparable con las empresas que estaban certificadas en ISO 9001 hace unos 15 años. En aquel entonces era un lujo y un privilegio estar certificados en esa poco conocida norma. Recuerdo cuando aparecí por vez primera en televisión en un extinto programa de negocios de Televisa, donde los entrevistadores preguntaban azorados sobre las razones que me habían llevado a certificar mi empresa consultora en una norma que se creía estaba pensada para la industria. Llevamos ya 16 años certificados y ahora no es ningún lujo o privilegio estar certificado. Ya es obligatorio. No cesan las llamadas de clientes potenciales desesperados de que sus clientes les están condicionando contratos por no estar certificados y piden una formula fácil para lograrlo. Ahora, las empresas que se están preocupando por la responsabilidad social, son un grupo muy pequeño. Las grandes corporaciones lo están haciendo, quizá como una especie de acto de contrición por el legado que han dejado en el medio ambiente,  la sociedad y  la economía, así como el impacto de su desmedida voracidad por lograr sus objetivos económicos y mantener satisfechos a sus accionistas.

No está lejano el día en que la decisión de compra se base en la responsabilidad social de las empresas, como lo vemos en los casos de grandes corporaciones que hacen o reciben ya auditorías sociales. Desafortunadamente, se vuelve a ver una tendencia similar a lo que ocurría en aquellos primeros años de ISO 9001 en México: el nacimiento de los consultores y despachos autonombrados expertos en ISO 9001, la ambición por lograr un certificado, la cantidad y no necesariamente calidad de la información, la confusión que lo anterior despertaba en los empresarios y el efecto más desalentador: la vacunación permanente ante estas iniciativas ante la desilusión de que no era la salvación, ni la panacea para muchos males crónicos en la organización.

A casi un año de  haberse publicado ISO 26000, la guía de responsabilidad social cuyos alcances y aplicaciones ya han sido tratadas a fondo en otras publicaciones, sera inevitable la oferta en muchos despachos  de consultoría y capacitación para implementar ISO 26000, cuando los que estamos en el medio ya sabemos que no es una norma certificable. Son comunes los casos de empresas que aspiran al Distintivo ESR de CEMEFI o al Premio Etica y Valores de CONCAMIN, entre las iniciativas más comunes que reconocen a las empresas comprometidas con la responsabilidad social empresarial, cuando muchas de ellas ni siquiera cuentan con los rudimentos más básicos de un sistema de gestión como podría ser el más elemental (ISO 9001 por ejemplo). La PYME, al igual que en la era ISO 9001, lo ve como algo exótico y lejano y ha habido incluso quienes no saben “con qué se come”.

En América Latina Chile y Brasil han sido punteros en la difusión e  implementación exitosa de la responsabilidad social en sus organizaciones y ha castigado duramente en sus medios de comunicación, a aquellas empresas que han caido en incongruencias con lo anterior. México empezó a hacer lo propio a fines de la década pasada. Y en lo que se han distinguido las empresas en estas naciones sudamericanas es en evidenciar sus iniciativas,  el diálogo con sus grupos de interés y que se está midiendo su progreso en la gestión de la responsabilidad social empresarial, a través de indicadores confiables. Todo esto a través de los llamados informes de sostenibilidad. Estas memorias se elaboran con base a la guía G3 de un organismo ubicado en Amsterdam, Holanda, denominado el Global Reporting Initiative (GRI). A su vez voluntariamente los informes son evaluados por terceras partes para validar su contenido y de esta forma transparentan ante su público o grupos de interés, todo lo que hacen a favor de la responsabilidad social. Desafortunadamente en nuestro país, donde hay cientos de empresas reconocidas por CEMEFI y varias decenas por CONCAMIN con su Premio Etica y Valores, hay un puñado que reporta bajo las guías del GRI y publica sus informes de sostenibilidad. Lo que no se mide no se puede mejorar y es totalmente incompatible con el hecho de solo querer refrendar el título y que el ejercicio quede reducido en algunos casos a contestar cuestionarios anualmente, al mejor estilo de lo que se hace en la víspera de las auditorías de vigilancia ISO 9001 y olvidarse el resto del año de lo demás.

Tristemente ahora se persigue el reconocimiento en responsabilidad social como un trofeo, como en sus tiempos lo fue la inútil persecución de ISO 9001 y contar con sistemas de gestión de la calidad poco eficaces o cuya vida desgraciadamente fue efímera. La lección es entonces aprender de que, al igual que en calidad, la responsabilidad social requiere un compromiso muy serio y no se trata de entrar a la moda de filantropías mal encauzadas, o volvernos verdes y sustentables por decreto, sino de verdad adoptarla como necesaria en este mundo azotado por crisis económicas detonadas por la falta de valores corporativos, el paulatino deterioro ambiental y las crisis humanitarias que a estas alturas siguen haciéndose presentes en rincones álgidos del planeta.

A nosotros los consultores quienes si queremos ahora asesorar y apoyar a las empresas en este tema, nos queda el enorme compromiso de ser congruentes y esto es enarbolando la ética como valor fundamental. Por otro lado debemos formarnos, acreditarnos, seguir fomentando la certificación, desacreditar enérgicamente la charlatenería, la improvisación o experimentación  con las empresas, la ganancia fácil y vivir diariamente nuestro propio Código de Etica en nuestra actuación profesional, ya que el impacto de nuestra labor en la sociedad puede ser muy beneficiosa como perjudicial si no lo hacemos bien.

15 años certificación Grupo CRASA (Parte 2 de 2)

15 años de la certificación Grupo CRASA (Parte 1 de 2)

Cómo puede sacar provecho de su sistema de gestión de la calidad ISO 9001

por José Oscar Alvarez de la Cuadra López. Gerente de Proyectos de Grupo CRASA

(*) Caracteres chinos de la palabra KAIZEN o mejora en japonés.

Muchas empresas han adoptado definitivamente lo que se llama el enfoque táctico al buscar implementar ISO 9001:2000. Esto implica que el fin es sólo obtener el certificado y para ello la organización se vale de todos los medios posibles, como delegar toda la tarea al consultor y sólo al responsable de calidad. Como resultado la Dirección ni otros niveles de la organización se involucran, se crea documentación excesiva y sin que agregue valor. Al final el sistema de gestión de la calidad resultante pasa la auditoría de certificación, la Alta Dirección logra el objetivo de ostentar pomposamente la placa del certificado en la recepción, pero es como sacar de la agencia un costoso y flamante automóvil sin motor. La empresa logra la certificación con muy poco esfuerzo de su parte y a los 3 años la ilusión desaparece y junto con esta el sistema de gestión de la calidad y el retorno sobre la inversión. Y la queja de los Directores es la misma: nunca le encontré provecho a tener tantas carpetas y registros por todos lados, fue tirar el dinero, etc. La percepción real de la utilidad del sistema se pierde entre tanta burocracia y se acaba trabajando para ISO 9001, hasta que la organización decide no volverse a recertificar.

Desafortunadamente este es el enfoque que muchos despachos consultores y empresas han adoptado en estos últimos años y es porque es el camino más rentable para los consultores y más rápido  para conseguir algo que muchos Directores simplemente ven como un trámite más o un engorroso requisito de clientes o del Sector Oficial para poder seguir en el mercado. Los sistemas que se han implantado podrían reconocerse como sistemas de gestión de la no calidad.

Nuestra empresa Grupo CRASA, conciente de lo que han pasado muchas organizaciones, ha adoptado un enfoque que es implementar ISO 9000 con sabor japonés. Y este enfoque es adoptar los principios básicos de la mejora continua que en el Japón se le conoce como KAIZEN y que ha tenido origen en las enseñanzas de Deming, Ishikawa, Karatsu, entre otros y que ha sido difundida en todo el mundo gracias a la literatura de Masaaki Imai.

Como ex participante de la Japan Internacional Cooperation Agency en mi estancia de 8 meses, tuve la oportunidad de atestiguar y vivir la calidad a la japonesa, tanto en visitas a plantas como Toyota, Nissan, Toto, Yasukawa como a organizaciones tan importantes como la Japan Union of Scientists and Engineers (JUSE) donde  en la década de los 50, W. Edwards Deming y Joseph Juran, enseñaron al Japón por vez primera los conceptos de gestión de la calidad. Las herramientas son muy sencillas, pero lo más difícil es la disciplina para hacer de esto un esfuerzo continuo y no intermitente. La congruencia es vital. Cómo puedo hablar de ser una organización o persona de calidad si incumplo con compromisos, llego tarde, presento mi trabajo lleno de errores (como las láminas de Powerpoint en muchos cursos de calidad que ofrecen organismos de certificación o instituciones serias), o vivo persistentemente en la cultura del desorden y del desperdicio.

Grupo CRASA ofrece en sus paquetes de consultoría, las herramientas para que su sistema no se quede en el papel, ayude a que despegue y obtenga los mejores beneficios. Contamos también con nuestro curso de Mejora Continua para empresas certificadas o en proceso de implementación, que incluye todas las herramientas que se usan en las grandes empresas que visite en Japón y cuyos resultados son incuestionables.




 2007. Copyright. Grupo CRASA y Asociados, S.C.


lunes, 15 de agosto de 2011

ISO 9004:2009 y su impacto en las organizaciones mexicanas



Por Oscar Alvarez de la Cuadra

Ya es tiempo de dedicarle un justo reconocimiento a una norma de la familia ISO 9000 que inmerecidamente ha quedado relegada u olvidada: la misteriosa ISO 9004, pensada en una ayuda para sacar el mejor provecho.

Desde que surge esta norma en 1987 y en sus ya 4 ediciones, ha sido un documento que ha desmerecido la atención por parte de los usuarios y la razón es simple. En los cursos y la consultoría, el foco de atención siempre es en la ISO 9001. Los consultores e implementadores trabajan sobre esta norma y muy poco o casi nada algunos colegas mencionan de la polémica norma a sus empresas asesoradas. Y esto es porque la misión es cumplir con montar un sistema y lograr el certificado. Pero ¿qué pasa ya lograda la meta?

Estoy de acuerdo también con algunas críticas en cuanto al lenguaje de ISO 9004. En los años noventa, había ISO 9004 de uso genérico, para empresas de servicios, para materiales procesados, con guías para la mejora continua (ISO 9004-1, ISO 9004-2, ISO 9004-3 e ISO 9004-4 de aquel entonces).

En el año 2000 se habló del par coherente ISO 9001/9004 y había quienes se ahorraban el costo de adquirir la ISO 9001, porque la norma ya estaba incluida en la 9004. El resultado entonces fue un documento de los llamados de ”alta densidad”. El legajo de la ISO 9004:2000 era de casi 80 y tantas páginas y casi nadie la compraba o leía. Los organismos que las venden se han de haber quedado con un enorme inventario de ISO 9004:2000.

España no se quiso quedar atrás y para complementar a la versión 2000 de ISO 9004 sacó en el 2003 su norma UNE 66174:2003 denominada Guía para la evaluación del sistema de gestión de la calidad según la norma UNE-EN ISO 9004:2000. Herramientas y planes de mejora. Esta norma establece las directrices para evaluar el sistema de gestión de la calidad  tomando como referencia la Norma UNE-EN ISO 9004:2000 (equivalente a ISO 9004 en la Comunidad Europea) y los 8 principios de gestión de la calidad y cuenta con dos herramientas diseñadas específicamente para analizar la experiencia de las organizaciones con respecto a los sistemas de gestión de la calidad: evaluación directiva y evaluación detallada y de esta forma permite conocer el nivel de madurez en el desempeño del sistema de gestión de la calidad y establecer planes de mejora


El TC 176 de la ISO, decepcionado con la falta de éxito editorial de su ISO 9004, se dio a la tarea de hacerla más accesible y popular y la rediseñó de cero. Como el lenguaje de esta norma es eminentemente de la Alta Dirección, el cambio que se hizo en su enfoque prevaleció. Un manual para la Alta Dirección de cómo lograr que su organización tuviera continuidad y éxito sostenidos, a través de la gestión de la calidad.

En las  manos de los empresarios sobrevivientes de la primera gran recesión del siglo XXI, se ponía el elixir de cómo lograr que su organización perdurara y fuera exitosa.  Y esta ISO 9004:2009 no dice nada nuevo, como ISO 9001:2008. Es sabiduría colectiva concentrada y digerida lista para usarse. Dejar de lado largas horas de lecturas de los libros de autores como Peter Drucker, Michael Porter, Jack Welch, Joseph Juran, W. Edwards Deming, Masaaki Imai y contar con su sapiencia ya destilada, fue lo que pensaron los normalizadores.

La futura ISO 9004:2009 promete ser un documento muy valioso.

Entonces, para comparar en forma sencilla a ISO 9001 con 9004 baste recordar el siguiente ejemplo. Imaginemos nuestros padres han manifestado su deseo de no quedarse atrás en cuestiones tecnológicas y contagiados de la moda desean aprender a usar una computadora. Entonces es cuando los buenos hijos deciden  comprarle  a nuestra madre o padre su primera laptop, un modelo sencillo y sin complicaciones.  Nuestros padres, neófitos en tecnología, querrán aprender el funcionamiento básico, después a usar procesadores de palabras y mandar correos electrónicos, en otras palabras las funciones básicas. Pero luego no faltará  la madre que quiera aprender a chatear con su hija en el extranjero o usar la Webcam para observar a los nietos haciendo travesuras en pantalla, hacer alguna presentación en PowerPoint,  quizá editar una película para subirla a You Tube o los más audaces dar de alta su perfil en las páginas de redes sociales. En otras palabras  acceder a funciones avanzadas. Esta es la diferencia en ISO 9001. Muchas organizaciones se han quedado en las funciones básicas, el procesador de palabras, y no pasan de ahí. Estas son las que han tenido como meta obtener el certificado. Hay muchos sistemas de gestión de la calidad certificados y si evaluáramos la calidad y eficacia de estos, muchos saldrían muy mal librados. No es posible inculpar al organismo certificador de todo esto, aunque en parte la culpabilidad de ellos estriba en que siguen auditando bajo el enfoque a cumplimiento y no  a eficacia.

En resumen, ISO 9004 debe ser percibido como un manual de funciones avanzadas o la fórmula para que el sistema de gestión de la calidad no se quede estático sino orientarlo hacia una mejora continua, un despliegue y aplicación eficaces de los 8 principios de gestión  de la calidad, para dar como resultado una organización sana, con éxito sostenido y permanencia en el mercado.

Artículo publicado en la revista CONSULTORIA

martes, 9 de agosto de 2011

ISO 9004 y el síndrome postcertificación

¿Conoce el término "síndrome postcertificación"? Hay muchas empresas que después de haberse certificado sufren síntomas como:

a) Posponer auditorías internas
b) Atrasar auditorías de vigilancia
c) Procedimientos sin actualizar
d) Rotación de personal sin que se capacite nuevo personal al Sistema de Gestión de la Calidad.

Lo anterior, entre otros  síntomas, se debe a que el enfoque usado por la empresa es el denominado "táctico" contra el "estratégico". En el primer caso la empresa tiene en mente contar con un certificado por exigencia de un cliente o por imposición más no por convencimiento. En el segundo caso se visualiza el sistema como una herramienta.

Desea conocer más del síndrome postcertificación, síntomas y prevención, le invitamos este 25 de agosto al  "Taller ISO 9004 para empresas certificadas", curso único en el mercado, cuya orientación se basa en determinar el grado de madurez de los sistemas y diseñar estrategias para sacar el mejor provecho de los mismos. Mayores informes al correo o_alvarez@crasa.com.mx con el asunto ISO 9004. Este curso se imparte en las oficinas de Grupo CRASA ubicadas en México, D.F.